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La leyenda del Amargacenas PDF Imprimir E-mail
Folclore - Leyendas



Dice un viejo refrán castellano: "En abril cena el mozo sin candil..., y en mayo el mozo y el amo"

En otro tiempo, cuando el mundo rural se alumbraba a la luz de las velas y los candiles; cuando no se conocía ni la electricidad, ni algunas de las inciertas comodidades de las que hoy nos hemos rodeado, el hombre del campo obligado por la luz solar, las faenas del campo y los fenómenos de la naturaleza-, ajustaba su ritmo de vida a ellos, que imponían su lógica y su poder.

Desde el inicio de la primavera y hasta el otoño, cada tarde, a la puesta del sol, una vez finalizadas las tareas del campo, los habitantes de los pueblos acostumbraban a cenar a la intemperie, en el corral o en el patio de la casa, rodeados de las últimas gallinas que picoteaban las migas del suelo, remisas a ir al gallinero, y el perro fiel a los pies de su amo. Tras la cena, la tertulia que surgía tan natural y espontánea como liar un caldo o beber el último vaso de vino -, se prolongaba hasta la hora de acostarse, y en su transcurso se iban comentando los trabajos y faenas del día, los sucesos cotidianos de la casa y del pueblo, o en ocasiones se aprovechaba para contar alguna vieja historia, cuentos propios de la estación, en algunos casos dependiendo de la devoción de la familia, de la época del año o de la aflicción por la muerte de algún familiar próximo- se solía rezar el rosario.

En ese tiempo, ya caluroso, era agradable el incipiente fresco que auguraba la proximidad de la noche, cuando los vencejos realizaban los vuelos rasantes y llenaban con sus graznido el vacío dejado por gorriones, palomas, gallos y gallinas, y el reposar sosegado y la conversación pausada sobre los episodios de la jornada, hacían de ese momento el de disfrute más placentero de las gentes del campo.

Pero ese grato frescor se tornaba día sí, día no, en desapacible e intempestivo viento, vendaval a veces, que arruinaba las cenas al aire libre; circunstancia por la cual recibía, supongo, el nombre de "amargacenas".

En testimonio y como recuerdo, a ese viento que tantas noches de mi infancia me atemorizó, por el presagio y tufo a desgracias que entrañaba su arrastrar sombrío de negras nubes de tormenta, doy titulo a este relato y que se sepa de su existencia en los hoy olvidados y solitarios pueblos de Tierra de Campos.

Escrito por Alfredo Castro Castro

- Revista La Solana -
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Última actualización el Domingo, 09 de Agosto de 2009 01:17
 
La leyenda de Pozuelos PDF Imprimir E-mail
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Hace dos siglos desapareció, según contaban nuestros mayores, un poblado entre los términos municipales de Frechilla y Fuentes de Nava. Esta desaparición fue debida a una epidemia. Tenía por nombre Pozuelos. Estas gentes se establecieron allí por comodidad para las labores agrícolas, pues distaba bastante de ambos pueblos. Yo le imagino un poco mayor que un caserío, con unas casuchas de adobe alrededor de una pequeña iglesia de tapial con una espadaña.

Con el discurrir de los años todo esto quedó soterrado hasta que la reja de un arado removió la tierra y salieron a la luz restos humanos, donde sin duda estuvo el cementerio. También se encontraron utensilios para el servicio de sus habitantes.

Antepasados nuestros contaban que hace dos siglos hubo una pertinaz sequía, agotándose los manantiales. Las cosechas fueron nulas, lo que les llevó a la miseria, y por tanto al hambre. Entonces se desató una epidemia terrible, que la ciencia médica de aquel tiempo no supo combatir, falleciendo todos sus vecinos. Desde Frechilla se oía diariamente el tañido a difuntos de sus campanas. En realidad no existían los médicos propiamente dichos, sino los llamados sanadores que tenían algún conocimiento sobre cataplasmas, ungüentos, sanguijuelas, cocimientos de hierbas, pero que en esta ocasión no surtieron efecto curativo alguno.

En Frechilla tuvieron mucho miedo al viento del noreste, aquí llamado cierzo, porque nos traería rápidamente las bacterias de esa terrible enfermedad.

Se tomaron muchas precauciones cerrando a cal y canto puertas y ventanas. Seguramente pensaron que es mejor prevenir que curar.

Como estamos inclinados a pensar mal, pues pensaron en una maldición ya que creían en brujas, maleficios etc., así que a los pocos viajeros que transitaban por esos caminos rodeaban buscando otros derroteros alejados lo más posible del foco de la infección.

La leyenda sigue diciendo que un buen día llegó a nuestro pueblo, por el camino Carrapalencia, una anciana que llevaba por la cabeza una tela negra de estameña, blusa del mismo color, un manteo rojo con ribete y dibujo en verde, descalza y apoyada en un palo. Estaba muy encorvada, la barbilla hacia aririba en punta, los ojos hundidos representaba la cara a la media luna, y su figura de muerte andando. Se desplazó hasta aquí con mucho trabajo para pedir por caridad que se le diese asilo, pero nadie quiso oírla.

El Sr. Corregidor, en interés por la salud pública ordenó su confinamiento en cuarentena en el lazareto que existía a la orilla del río Valdeginate, y que hemos visto todos, pero con el nombre de hospital, entre el pueblo y la ermita de San Miguel. Pero esta señora, que lo que más quería era cariño, desapareció misteriosamente.

Sigue la leyenda sus pasos, y refiere que se refugió en Fuentes de Nava, allí encontró lo que aquí le negaron, y que el resultado fue que el pago de Pozuelos pertenezca a Fuentes, ya que esta desventurada señora lo dejó al Ayuntamiento de dicho pueblo por legado de palabra.

Allá por los años 50, en este término municipal, a un pastorcillo de Fuentes se le apareció San Severo. Esto llegó a tal extremo que medio vecindario de Frechilla se puso en movimiento. Se informaron previamente del día y hora en que sucedería otra aparición, El día señalado salió al anochecer una comitiva por el camino Carrapalencia, unos a pie y otros a caballo. Llegados al lugar de las supuestas apariciones, la desilusión fue enorme, pues no sólo no se apareció dicho santo, sino que el zagal brilló por su ausencia.

Escrito por Nila Alonso

 

Última actualización el Domingo, 09 de Agosto de 2009 01:18
 


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