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La leyenda de Pozuelos PDF Imprimir E-mail
Folclore - Leyendas



Hace dos siglos desapareció, según contaban nuestros mayores, un poblado entre los términos municipales de Frechilla y Fuentes de Nava. Esta desaparición fue debida a una epidemia. Tenía por nombre Pozuelos. Estas gentes se establecieron allí por comodidad para las labores agrícolas, pues distaba bastante de ambos pueblos. Yo le imagino un poco mayor que un caserío, con unas casuchas de adobe alrededor de una pequeña iglesia de tapial con una espadaña.

Con el discurrir de los años todo esto quedó soterrado hasta que la reja de un arado removió la tierra y salieron a la luz restos humanos, donde sin duda estuvo el cementerio. También se encontraron utensilios para el servicio de sus habitantes.

Antepasados nuestros contaban que hace dos siglos hubo una pertinaz sequía, agotándose los manantiales. Las cosechas fueron nulas, lo que les llevó a la miseria, y por tanto al hambre. Entonces se desató una epidemia terrible, que la ciencia médica de aquel tiempo no supo combatir, falleciendo todos sus vecinos. Desde Frechilla se oía diariamente el tañido a difuntos de sus campanas. En realidad no existían los médicos propiamente dichos, sino los llamados sanadores que tenían algún conocimiento sobre cataplasmas, ungüentos, sanguijuelas, cocimientos de hierbas, pero que en esta ocasión no surtieron efecto curativo alguno.

En Frechilla tuvieron mucho miedo al viento del noreste, aquí llamado cierzo, porque nos traería rápidamente las bacterias de esa terrible enfermedad.

Se tomaron muchas precauciones cerrando a cal y canto puertas y ventanas. Seguramente pensaron que es mejor prevenir que curar.

Como estamos inclinados a pensar mal, pues pensaron en una maldición ya que creían en brujas, maleficios etc., así que a los pocos viajeros que transitaban por esos caminos rodeaban buscando otros derroteros alejados lo más posible del foco de la infección.

La leyenda sigue diciendo que un buen día llegó a nuestro pueblo, por el camino Carrapalencia, una anciana que llevaba por la cabeza una tela negra de estameña, blusa del mismo color, un manteo rojo con ribete y dibujo en verde, descalza y apoyada en un palo. Estaba muy encorvada, la barbilla hacia aririba en punta, los ojos hundidos representaba la cara a la media luna, y su figura de muerte andando. Se desplazó hasta aquí con mucho trabajo para pedir por caridad que se le diese asilo, pero nadie quiso oírla.

El Sr. Corregidor, en interés por la salud pública ordenó su confinamiento en cuarentena en el lazareto que existía a la orilla del río Valdeginate, y que hemos visto todos, pero con el nombre de hospital, entre el pueblo y la ermita de San Miguel. Pero esta señora, que lo que más quería era cariño, desapareció misteriosamente.

Sigue la leyenda sus pasos, y refiere que se refugió en Fuentes de Nava, allí encontró lo que aquí le negaron, y que el resultado fue que el pago de Pozuelos pertenezca a Fuentes, ya que esta desventurada señora lo dejó al Ayuntamiento de dicho pueblo por legado de palabra.

Allá por los años 50, en este término municipal, a un pastorcillo de Fuentes se le apareció San Severo. Esto llegó a tal extremo que medio vecindario de Frechilla se puso en movimiento. Se informaron previamente del día y hora en que sucedería otra aparición, El día señalado salió al anochecer una comitiva por el camino Carrapalencia, unos a pie y otros a caballo. Llegados al lugar de las supuestas apariciones, la desilusión fue enorme, pues no sólo no se apareció dicho santo, sino que el zagal brilló por su ausencia.

Escrito por Nila Alonso

 

Última actualización el Domingo, 09 de Agosto de 2009 01:18
 

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